Corro sin parar hasta alcanzarla

Cuenta Teodoreto en su “Philoteo” que san Marciano una vez se encontró con cazador y le preguntó: “¿A qué te dedicas?” a lo que el cazador respondió: “me dedico a cazar libres y ciervos, corro detrás de ellos y los persigo sin parar hasta alcanzarlos”. Y después de decir eso, el cazador le preguntó a san Marciano: “Y tú, ¿a qué te dedicas?” A lo que san Marciano respondió, “yo también corro detrás de la santidad y la perseguiré sin parar hasta que la alcance”.

Así deberíamos pensar y obrar todos los cristianos. La santidad debería ser la ocupación de nuestra vida y el resto de las ocupaciones deberían ser simplemente medios para poder alcanzar la santidad. Porque no tiene sentido ser cristiano y preocuparse por las cosas de este mundo olvidándose de aquella cosa para la cual fuimos creados que es Dios y la santidad.

Por eso, se deben ocupar de alcanzar la santidad todos los cristianos, sea aquellos que apenas han comenzado a transitar por la vía de la perfección – que en la terminología espiritual se los llama incipientes – y que deben con gran deseo y con un querer intenso aspirar a la santidad huyendo de todo mal y de todo lo que podría disgustar o distraer de tal camino. Anhelando la práctica de las virtudes y desterrar los vicios que los conducen por las sendas del pecado.

Se deben ocupar los que han logrado superar las primeras etapas de la vida espiritual – que se los llama proficientes – que ya han logrado superar la primera conversión y han logrado controlar los ataques de la naturaleza y que llevan una vida de cierta perfección. Pero que no se deben contentar con eso, sino que deben seguir trabajando para crecer en la virtud y en la gracia de Dios.

Compete también a las almas de los que han llegado al tercer estadio de la vida espiritual que se llama de los perfectos, porque estos habiendo conseguido un grado alto de perfección no deben detenerse en el camino de la santidad, porque en este estadio como en cualquier estadio, la detención significa retroceder y perder lo que se ha adquirido.

Daily homily

Resound

Get new publications direct to your inbox.