Bonanza es una serie de televisión estadounidense de género western (1959-1973). La serie está ambientada en la década de 1860 y se centra en la acaudalada familia Cartwright, que vive en las cercanías de Virginia City, Nevada, junto al lago Tahoe. Ben Cartwright es un padre viudo que tiene tres hijos: Adam, Hoss y Little Joe.
En uno de los episodios, un luchador, Charlie Powers, llega a la ciudad e intenta provocar una pelea con Hoss, el hermano Cartwright más fuerte. Hoss no quiere pelear y se marcha del lugar mientras el luchador profesional le grita burlonamente. Su hermano pequeño, Joe, ve toda la escena y, aunque uno de sus amigos intenta detenerlo porque el hombre es un profesional, se acerca, le da un puñetazo en la cara y empieza una pelea.
La siguiente escena tiene lugar en el rancho de los Cartwright, donde Hoss le dice a su padre que no quería pelear, cuando Little Joe llega todo magullado. Su padre lo tumba en un gran sillón y le pregunta: «¿Qué ha pasado?». Little Joe responde: «He cometido un gran error… Le he dado un puñetazo a Charlie Powers. Estaba haciendo bromas sobre Hoss y perdí los nervios».
En esta escena, Joe actuó con precipitación, lo que, como dice Santo Tomás, es una falta de prudencia en una acción debido a no considerar la conveniencia de la misma.
Santo Tomás explica que en cada acción debemos considerar: la memoria del pasado, es decir, utilizar la experiencia que tenemos de nuestras acciones pasadas (por ejemplo, si cuando hice esto antes terminé haciendo algo mal, es mejor no volver a hacerlo); la comprensión del presente (considerar cuidadosamente lo que voy a hacer y sus ventajas o desventajas); la astucia al considerar el futuro (considerar las consecuencias que tendrá mi acción); la comparación hábil de alternativas (si se puede hacer de otra manera mejor, o sin exponerme a una situación difícil, etc.); y, por último, la docilidad al aceptar el consejo de los sabios (que no son necesariamente personas más sabias que yo, sino que, tal vez por no estar tan involucrados emocionalmente como yo, pueden ver con más claridad lo que es aconsejable hacer). — El pequeño Joe no hizo caso a su amigo, que intentó detenerlo, porque estaba enfadado porque su hermano había sido humillado.
Como dice santo Tomás, saltarse estos pasos y hacer lo que impulsivamente queremos es lo que nos hace caer en la precipitación y realizar una acción de manera imprudente: «si un hombre se precipita a la acción por el impulso de su voluntad o de una pasión, sin dar estos pasos, será un caso de precipitación» (II-II, 53, 3).
Por lo tanto, para evitar actuar precipitadamente, es importante que nos tomemos todo el tiempo necesario para considerar la acción que debemos realizar, sin saltarnos ninguno de los pasos prescritos por la prudencia. Si bien es cierto que no debemos postergar la ejecución de lo que se ha deliberado con prudencia, sino ejecutarlo rápidamente, debemos ser lentos y tomarnos todo el tiempo necesario para discernir si lo que estoy a punto de hacer es prudente o no.




